REGRESO
Lo sé: he sido una mala persona que no postea ni escribe ni nada. Pero en este último mes, he estado tan hasta el cuello que no he tenido minuto. Pero tengo tantísimas cosas que contar. Porque en este tiempo ha habido de todo, claro menos lo que siempre me falta. Mamá dice que es porque yo no estoy para cualquier relación que huela a cabeza de pescado. Pero qué quieren que les diga: una también tiene sus necesidades. Y como es pelotuda, también sus sueños de cabra chica. Esos en los que el vecino actor aparece del medio del cielo, sin polola, iluminándome la vida. Esos en los que alguien descubre mi tremendo potencial y me ofrece un sueldo como la gente. Esos en los que un editor mecenas me encarga un libro y de pasadita se convierte en un amigo que no abandona. Esos en los que mi mejor amiga emparejada comprende sin recriminaciones por qué diablos no me quiero ir a meter un fin de semana completo con tres parejas a una cabaña y en los que estoy instaladisima en mi espacio, cumpliendo el sueño del DFL2 propio. Y aunque esas cosas no pasan, en alguna medida sí están ahí. Palpitándome en la cabeza, colándose como un arcoiris por mis venas negras, resucitándome de una pesadilla muy oscura donde había olvidado que tengo licencia para soñar.
En la vida real, gané una amiga de verdad. Me metí a yoga – donde di jugo como loca – y no puedo moverme sin cojear. Viajo esporádicamente a Rancagua a reportear un caso que me podría traer pésimas consecuencias y para ser franca, un caso que me da miedo. Tengo un matrimonio el sábado y no tengo qué cresta ponerme. Me salieron dos canas (Y ahora, ¿quién podrá defenderme?). Nos reímos a gritos con mi vieja imitando un falso acento español con olor a Penélope Cruz que dice: “Me fazzzina Patronato”. La Cata me mandó a la cresta y media, me dejó botada en la casa de la Andy de noche y al otro día desperté con caña y los ojos hinchados. Aún no recibo llamados suyos de vuelta. Son las nueve pm y sigo en la revista. Me quedan tres cassettes por transcribir. Recuperaré a un viejo amigo mañana. Vi de cerca, primerisimo primer plano, a la polola del vecino (pésimo ejercicio para todo lo que es autoestima) y con la Maca fundamos el FrentePatrioticoAntiChiquitrucasPipiritronicas a propósito de ese fiasco. Pololeo imaginariamente con dos novios. A veces recuerdo a Camboya y me pregunto qué estará haciendo ahora ya. Tengo ganas de ir a la Casa Blanca y probarme un vestido de novia para saber qué se siente. Quiero dejar de fumar. Y sobre todo, quiero que me manden una encomienda desde el otro lado para comprobar mi teoría de que lo mejor, no lo que hay a mano, sí se encuentra alguna vez. Al parecer, estoy volviendo a mí.