Ser mujer

WE CAN

Por Pepa Valenzuela

Palabras previas: luego de ver el nuevo vídeo de Los Tres donde una víctima de femicidio, atada, muerta, ensangrentada, baila al ritmo del grupo y otras brutalidades más que allí aparecen, salió de mí este texto que creo he masticado por años. Al fin, salió de mí. Acá se los comparto. Al final del texto, también les dejo unos links inspiradores, decidores, que hablan un poco de lo mismo: cómo es ser mujer en el mundo. A quienes saben leer, gracias.

Los hombres no lo saben. No tienen cómo saberlo. Porque no les toca. Porque nunca les ha tocado. Porque no encuentran que pase nada anormal frente a sus ojos. Porque para ellos son tan naturales las licencias que hasta ahora tienen los machos en el mundo, que no son capaces de distinguirlo. Así es y ha sido el mundo que les mostraron. Por eso no entienden la magnitud de la violencia que vivimos día a día las mujeres en todas partes del mundo, hasta ahora, todos los días. Creo que a algunos ni siquiera les importa. Otros simplemente no ven cuán peligroso es ser mujer, también en Chile. (Dirán que en otros países es peor y sí, lo es, pero eso no significa que acá estemos con la tarea hecha) Y cuando algunos la comprenden o rozan un poco la contundencia de la evidencia, le bajan el perfil. Dicen que son eventos aislados. Que somos unas exageradas. Unas tontas graves. Feministas como sinónimo de frígidas, circunspectas y rabiosas. Como siempre, nos subestiman. Desde su más completa ignorancia sobre lo que vivimos las mujeres, lo que es ser mujer día a día, he oído a muchos de ellos decir: Son detalles. Cosas aisladas. Degenerados hay en todas partes. Agresivos también. No sean puntudas, ahora las quieren todas. No aleguen, hay mujeres en el gobierno y muchas profesionales. Están tan empoderadas que parecen yeguas. No sé de qué se quejan si al final ustedes deciden todo, a la larga. El patriarcado no es más que un matriarcado encubierto. Exageradas. Retrógadas. Faltas de sentido del humor. Porque no saben. No tienen cómo saber que hay cosas que no decidimos y que nos pasan hasta ahora. Sólo por ser mujeres. Sólo por haber nacido niñas.

La primera vez que pasó, yo tenía 10 años. Empezaba a irme sola al colegio en metro. Eran dos estaciones y mi mamá me dejaba en la puerta de metro Católica hasta que yo salía prácticamente en el patio de mi colegio en Manuel Montt. Usaba jumper. Aún no tenía pechugas. No me había llegado la regla. Era una tabla. Una niñita que se hacía trenzas. Un día se abrió la puerta del metro, yo salí y un señor entró. Pero antes de entrar, pasó su mano por mi entrepierna como si marcara tarjeta, por delante. No entendí hasta muchos años después por qué el señor había hecho eso. Sí me acompañó durante toda la vida la sensación de asco, vulnerabilidad y miedo. La certeza extraña de que me habían hecho algo malo. A los 10 años entendí que no debía permitir que se me acercaran hombres desconocidos. A cuidar mi cuerpo, sin entender qué tenía de malo, de sucio, el cuerpo de una niña de 10 años. A los 13, mi mamá me regaló dos shorts cortitos que estaban muy de moda esa temporada. Ya tenía un poco de pechugas. Ya era alta y tenía poto. Llevaba solo una cuadra desde mi casa hacia el parque cuando decidí devolverme: en sólo una cuadra, tres hombres adultos y un anciano, me dijeron cosas horrendas. Que me harían cosas que no entendí qué significaban. Uno me susurró Rica, haciendo saliva en su boca. Repito: tenía 13 años. Llegué a casa y le dije a mamá que me sentía mal. No volví a ponerme shorts durante casi 15 años. A esa misma edad, tuve un profesor de música que nos hacía tocar la flauta dulce. A mis compañeros, desde su asiento. A las niñas, de pie, a su lado. El profesor nos miraba las piernas mientras nos ponía nota. Las piernas flacas, imberbes, de niñas de 13. Me acuerdo haber advertido el peligro. Algunos apoderados dijeron que yo tenía la mente sucia. Que algo estaba mal conmigo. Años después, supe que al profesor de música lo habían echado del colegio por acoso: quizás años más tarde fueron más las niñas con la mente sucia quienes que lo denunciaron.

A los 15 años tuve un pololo. Él tenía 20, andaba en skate. Cuando me aburrí – aún era niña y para mí era un juego – le dije que no quería ser más su polola. Me gritó en la calle, se le hincharon las venas del cuello. Me dijo: “maraca”. Nunca había escuchado esa palabra. Los conserjes de mi edificio le tuvieron que trancar la puerta para que no me echara una mano encima. Días más tarde me llamó su ex. Me dijo que estaba embarazada de él. Y que él la había golpeado, con guata y todo, muchas veces. Que una vez la había botado por las escaleras del parque donde patinaba, pero había logrado salvar a su bebé. ¿No me habían enseñado que los hombres no golpean ni agreden a las mujeres? Desde esa edad más o menos, fue cuando empecé a recibir “piropos” en la calle. Ya tenía cuerpo de mujer. Y tener cuerpo de mujer se paga caro, especialmente en las calles chilenas.

Hasta ahora, cada vez que salgo de casa, por lo bajo recibo entre 4 a 5 “piropos” de hombres de terno, hombres que podrían ser mis abuelos, bisabuelos, los papás de mis amigas, obreros de la construcción, hombres borrachos, hombres desaseados, taxistas, conductores de autos rascas y autos caros, tipos bien vestidos y elegantes, incluso hombres que se supone resguardan a la población. Los piropos no son lo que creen ellos que son los piropos. No son “uy, bombón que caíste del cielo”. Esos serán ¿un 1% de lo que una recibe? ¿Y me gusta ese 1%? ¿Lo quiero escuchar? ¿Lo merezco? Al parecer sí. Porque soy mujer. Tengo cuerpo de mujer. El 99% restante, es que me chuparían no sé qué partes de mi cuerpo, enjuagues bucales con saliva, sobajeo de manos, el clásico silbido que de pronto interrumpe tu caminata, ese beso sonoro que tiran desde el anonimato, miradas fijas, invasivas, depravadas – incluso de hombres que van de la mano de sus parejas caminando -, y los típicos, huachita, rica, mamita, exquisita. Y más alusiones a zonas privadas de mi anatomía. A lo largo de mi vida, además 5 veces esos gestos han sido acompañados de exhibición de penes que no quisiera haber visto jamás. Me pregunto cuántas veces a los hombres, una mujer anónima, deschavetada y pervertida les ha mostrado su vagina en la calle.

Cuando he contado esa experiencia, algunos hombres, sorprendidos, no han encontrado mejor explicación para ello que: “es que quizás tú te vistes muy provocativa”. No. Yo soy femenina. Me gusta ser y verme como una mujer. Pero no ando con el escote al aire ni mostrando mis partes, ni siquiera el ombligo. Me han abordado de buzo, yendo al gimnasio, incluso una vez regresando de una clínica, enferma. Porque para esos hombres yo no soy un ser humano, soy un bistec. Y ellos son carnívoros, al parecer, en abstinencia permanente. Para ser honesta, muchos parecen animales. Literalmente. Y dan miedo. Asco. Impotencia. Hagamos un ejercicio matemático. Hoy tengo casi 33. Si desde los 15 recibo al menos 4 de estos testimonios que ellos consideran tan galantes al día, veamos: hasta ahora he recibido – el 90% del tiempo callada, aterrada, asqueada y el 10% restante chata, contestando, mandando a la mierda – 26 mil 280 “piropos” callejeros de hombres anónimos. ¿Debiera sentirme halagada? Según muchos hombres, muy.  Pero yo lo único que siento es asco. Asco e impotencia acumulada en más de 26 mil oportunidades. No me siento especialmente víctima, aunque efectivamente he sido víctima. Todas lo hemos sido. Dudo que haya mujer mayor de 16 años en Chile invicta a un agarrón. Sí hombres: le ha pasado a tu mamá, a tu abuela, a tu hermana, a tu novia, a tu esposa, les pasará a tus hijas. Pero dentro de, he tenido suerte: no me han violado. No me han pegado. No me han intentado asesinar. Pero es difícil defenderse de esto. No puedes hacerlo sin correr más riesgos de agresiones. Porque quizás ese tipo te golpea o peor aún, te puede violar. La cantidad de agarrones de poto, de pechugas, incontables. La última fue hace poco: venía de una entrevista con cinco madres cuyos niños habían sido abusados en su jardín infantil. Llevaba cuatro horas escuchando ese dolor, las atrocidades que les hicieron a sus hijos, caminaba aún consternada por la calle, cuando un ciclista metió la mano debajo de mi vestido. Me agarró tan fuerte, que me quedó doliendo. Le grité mil cosas. Nadie se detuvo a ayudarme. Me senté en la vereda y me puse a llorar. Mi editora tuvo que ir a buscarme. Después de una entrevista tremenda, había sido demasiado por ese día. Qué saqué con gritarle al tipo: nada. Porque es inútil exigir respeto frente a una avalancha de faltas de respeto constantes. Porque las veces que una no aguanta y les dice frente a una grosería, “cállate, huevón” o algo de vuelta, ellos se ríen. Sí. Se ríen. Lo encuentran divertido. Porque ellos tienen permiso para abordarte con obscenidades, pero una mujer no tiene permiso para responder. La que lo hace está loca. Mira esta estúpida, cómo contesta ¡si yo tengo derecho a decirle lo que quiera! ¡Si yo soy hombre!

Las mujeres que osamos llevar la contra, nos exponemos a pasarla mal. A mí un novio por decirle que no iba a un carrete, enfurecido, me levantó la mano, dispuesto a golpearme. Terminé con él antes de que alcanzara a hacerlo. Otro me bombardeó con maltrato psicológico durante algunos meses en los que viví confundida, aterrada, llorosa, y muchas noches dormí hecha un ovillo de miedo. Uno, enojado porque lo estaba dejando porque simplemente me omitía, terminó insultando mis dolores más sagrados con una violencia verbal tan grande que me dio miedo conocer más allá. Otras lo han pasado peor por llevar la contra, por decir que no, por decir no más. Sabemos las cifras de femicidio. Yo he estado con algunas sobrevivientes. Una de ellas, Gabriela, enfurecía tanto a su ex pareja, que él la golpeaba a menudo. Una vez la dejó desnuda y encerrada en una pieza con el frío de Punta Arenas. Terminó rociándola con bencina con ocho meses de embarazo y le prendió fuego. Gabriela sobrevivió, su hija Milagros también. Yo la conocí saliendo del hospital, con la mayor parte de su cuerpo quemado, usando peluca, aterrada, adolorida, pero viva.

Violencias más sutiles: todas las de los patrones de la moda, las marcas, la industria, creada desde ellos para nosotras, para que estemos flacas, perfectas, preocupadas hasta del dedo meñique del pie, disconformes e infelices siempre con nuestros cuerpos. Más: a mis amigos solteros, nadie les pregunta por qué están solteros. A mí es lo primero que me preguntan en reuniones con más gente que mi núcleo cercano: si tengo pololo, si me he casado, si tengo hijos. A ellos les preguntan cómo les va en la pega. (Y a mí en la pega, me va de repente mejor que a muchos de ellos). Hace poco, de la nada, me encontré con un conocido. En cinco segundos, me dio a entender que para él mi vida no tenía ningún sentido: “Cómo no te has casado, puchas, ¿y ese novio tuyo de la U? ¿Ya no? Qué lata. ¿Nada de nada? Es que tú no estai hecha para este país. ¿Quizás erís mañosa? ¿Pesada? ¿Muy exigente? Igual triste estar sola”. Eso me ha pasado muchas veces. Sola es malo. Soltera es fallada. Y por cierto, la culpa de esa falla es mía, de las mujeres, no del mercado. Infinitas las caras de hombres ofendidos, choreados, porque me he atrevido a hablarles de igual a igual. Infinitas las veces que sólo han pensado en su placer sexual, no en el mío. Infinita la diferencia que pago por mi plan de salud solo por tener útero. Infinitas las diferencias de salarios porque soy mujer: recuerdo a amigas inteligentísimas que en entrevistas de trabajo han tenido más interés en su método anticonceptivo que en su radiante currículum. Son infinitas menos las posibilidades que tengo que acceder a un cargo de poder. Si lo hago algún día, habrá un mundo completo allá afuera dispuesto a juzgar mi rol de mujer, madre y esposa (aunque no me pienso casar). Infinita la cantidad de veces que me han dicho, por decir cosas como éstas, que soy jodida, intimidante, pesada, loca, “poco femenina”, tonta grave. Lo más triste de todo, es que ese lenguaje machista también se replica en bocas femeninas. En mujeres que sí se sienten halagadas cuando las babean en la calle y basan su autoestima en groserías ajenas, en mujeres que también consideran todo esto que cuento como de “tonta grave”, en mujeres que me han aconsejado “moderarme” para “encontrar a alguien, ojalá un marido”, en mujeres que por creerle a maltratadores me han violentado más aún tachando la verdad como “despecho o locura”. Sí, discriminadas, violentadas desde que el mundo es mundo, acostumbradas y confundidas, sometidas, muchas de ellas adoptaron un lenguaje masculino para definirnos como mujeres y maltratar a otras mujeres. Ese lenguaje define a las mujeres que muchos de ellos aún creen/quieren que seamos. Las mujeres que sonríen, son coquetas, se arreglan, no discuten ni debaten, no se enojan, acogen, atienden, no chistan, encuentran que todo, hasta lo que las ofende, es “simpático”. Las que no se hacen problemas por nada. Las livianitas. Las relajadas. Las que no llevan la contra. Me perdonan, pero eso no es una mujer, es una Hello Kitty. Es lo que muchos hombres quisieran que fuera una mujer: un objeto que no los joda y que les siga permitiendo tener las licencias de más que tienen. Pero yo soy una mujer. Soy femenina. Y sí, también soy feminista. Todas debiéramos serlo, por todo lo que aquí he descrito, por todo lo que aún nos falta por avanzar. Por ser feminista, ¿odio a los hombres?, ¿soy una tonta grave? ¿soy frígida? ¿soy masculina? ¿soy un cacho? ¿soy densita? Contesto: amo a los hombres, pero a ciertos hombres. A los hombres que nos respetan, nos tratan y nos aman como merecemos. Me encantan los hombres y me he enamorado de un par de ellos, con una intensidad que sólo puede ser femenina y poderosa. No soy frígida en lo absoluto- y aprendí que no lo era gracias a mí misma al comienzo -, pero tampoco me caliento con cualquiera. Soy un cacho sólo para quienes quieran perpetuar como normalidad el machismo imperante y otras intolerancias más y ¡espero seguir siendo un cacho para ellos! (My pleasure). Masculina jamás: quienes me conocen, saben cómo me arreglo, la atención que pongo en los detalles, cómo acojo a quienes amo, cómo me gusta bailar, moverme, verme y ser una mujer en el mundo. Soy densa y grave y seria con los temas que tengo que serlo, como éste. Reto a mis alumnos cuando se están portando mal. Digo las cosas que me molestan y por supuesto que me enrabio con injusticias, pasadas a llevar, las mentiras y otros temas que ameritan. Soy dura cuando tengo que ser dura. Pero también soy liviana cuando tengo que serlo: tengo sentido del humor, creo que puedo decir además que soy bastante chistosa y alegre en momentos alegres. Y también soy extremadamente dulce, cariñosa, romántica y coqueta cuando quiero coquetear. (Pero mi coqueteo no violenta ni invade a nadie) En resumen, soy un ser humano. Soy un ser humano así: femenino y feminista. Lo primero llevó a lo segundo. Vivir como mujer me hizo feminista. Vivir todas estas cosas, vivir en este mundo como está, vivir en Chile, ser mujer chilena, me hizo ser así. Y me gusta ser así. Me gusta ser una mujer y no una Hello Kitty. Me gusta decir con todas sus letras que el video de Los Tres es ofensivo, asqueroso, machista, insultante porque lo es aunque ellos no lo vean (porque ya sabemos: muchos no ven esto, no nos ven). Me gusta tener la capacidad de ser seria y decidida y decir lo que pienso y no me siento tonta grave, frígida, fregada o fallada por ello. Me gusta ser competente, responsable y asertiva. Me gusta salir a la calle bonita, aunque sea un riesgo: no voy a dejar de ser quien soy porque el resto no sabe cómo comportarse, sería decirles que tienen la razón. Me gusta ser aperrada, empática, cariñosa y sentimental también. Aprendí a quererme con todas mis facetas, a pesar de que culturalmente todo está hecho para que las mujeres no nos gustemos a nosotras mismas y aceptemos, resignadas, el estado de las cosas. Me gusta ser mujer. Pero más me gusta ser una mujer que no se resigna a un mundo que aún trata así a las mujeres. Y no me siento ni una pizca menos femenina por eso.

De Claudia Regina, traducido del portugués al español, Lo que siente una mujer:

http://elblogdematina.blogspot.com/2013/05/como-se-siente-una-mujer.html

De Malena Pichot, La Loca de Mierda, Piropos:

http://www.youtube.com/watch?v=aY7IEMTcLVg

La novelista nigeriana Chimamanda Ngozi Adichie, We should all be feminists

http://www.youtube.com/watch?v=hg3umXU_qWc

La escritora Isabel Allende, Historias de Pasión

http://www.youtube.com/watch?v=BXiY3lk5rbg

 

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62 pensamientos en “Ser mujer

  1. He leído su historia y sé que eso que dice es cierto porque incluso yo siendo hombre lo veo; no soy como esos degenerados pero veo como las miran y les dicen cosas incluso a mujeres que no son tan agraciadas físicamente; no soy tan necio para negar aquello que he visto. Ayer mismo yo fui testigo con mis propios ojos como una hombre de 30 años aprox se quedó mirando con cara de degenerado y lujurioso a una niña que no superaba los 12 o 13 años que iba con short corto, encima ella iba con su familia, él se le quedo mirando hasta que desapareció de su vista. Ese acto de aquel hombre me repugnó mucho y lo peor es que nada se pudo hacer.

    ¿Solución?, por el momento no la hay porque este problema es muy fuerte y muy de raíz, el acabar con ello significa literalmente irte en contra del mismo sistema y contra la naturaleza, tú misma mencionaste varios puntos que son ciertos, como por ejemplo el hecho de que está involucrada la industria de la moda y los estereotipos que venden, siendo así es literalmente imposible acabar con la fomentación del machismo, ademas hay otros factores que no consideraste, el factor natural, la maldita testosterona de mierda, es una droga natural que todos poseemos incluso las mujeres aunque ellas en menos cantidad; además de regular el metabolismo del cuerpo y producir otros factores secundarios su principal objetivo es producir deseo sexual y entre más tenga un hombre más depravado será sin importar que educación haya tenido. Yo aunque soy alguien medido que respeta a la gente y no le hace daño a nadie ni siquiera verbalmente como esos viejos de mierda que te acosan, te digo que es una mierda esa basura de la testosterona, me hace pensar cosas que ni quiero, me obliga a tener ciertos deseos sexuales cuando ni si quiera tengo ganas de pensar en eso. Aunque suene como que yo soy un degenerado mas te digo que lo que yo dije aunque muchos hipócritas de mierda lo nieguen, lo sienten el 98% de los hombres, el 2% son los que tienen el nivel de testosterona muy bajo por naturaleza sin que ellos mismos lo sepan, los que aparentemente son medidos y no son degenerados. Si digo esto de que la testosterona influye mucho en el deseo sexual es porque está demostrado científicamente y hay muchos estudios que lo ratifican, también produce el deseo sexual también en las mujeres, pero como tienen poca testosterona es muy poco el deseo sexual que tienen y para llegar a excitarse necesitan muchos pero muchos estímulos, salvo aquellas que tengan los niveles regulares más altos que el promedio que les corresponde a las hembras. Bueno en exceso causa infertilidad e impotencia como en el caso de los que se inyectan para ser más musculosos. Por cierto testosterona no es sinónimo absoluto de gimnasio y musculatura, ojo.

    Tú misma mencionaste que ni de los que se veían ¨decentes¨ te salvaste, porque hasta ellos te piropeaban sucio; a lo que voy es que por mucha educación que pueda haber siempre va a haber algo que impulse a los hombres a ser pervertidos, algunos en menor o mayor medida pero siempre existirán. Se contendrán por ser ¨educados¨, pero en el fondo son animales deseosos de sexo. En conclusión la educación no sirve para erradicar a estos hombres degenerados que tanto repudian muchas mujeres, sino que es solo un contenedor, una jaula que contiene a un animal que tarde o temprano no resistirá y explotará. Es irónico que la sociedad que hemos construida para ser ¨civilizada¨ solo sea un conjunto de estereotipos sociales que contienen el deseo enfermo del hombre y luego él se desquita con las mujeres que se lo niegan. Sí, mujeres, aunque puedan haber hombres que son contenidos o lo que sea, somos animales por naturaleza y somos muy peligrosos si nos niegan la sexualidad en la forma que sea, bueno con sus experiencias de vida lo han notado asi que no les digo nada nuevo, pero solo se los reitero para que no se piensen que con medidas ¨educativas¨ van a cambiar en algo el mundo. Esto que he hablado no lo he dicho para que se resignen ni nada por el estilo, solo he dicho la realidad que ustedes mismas saben pero algunas no quieren aceptarlo de ese modo. Lo único que puedo decirles es que tengan cuidado, estamos en una jungla siempre lo he dicho, 200 años de civilización moderna no reemplazarán jamás a millones de años de evolución y con evolución no me refiero a evolución mental, me refiero a lo que solo a la naturaleza concierne, es decir la reproducción y el perpetuar la especie. Los seres humanos y todos los animales del planeta desde la célula más ínfima hasta los mamíferos superiores somos solo eso, animales sexuales.

    Da impotencia saber esto y lo digo porque si ustedes se van en contra de lo establecido les dicen ¨despechadas¨, ¨maracas disconformes¨, etc, claro los hombres lo vemos como que ustedes quieren dominar el mundo con su ¨feminismo de mierda¨ e impedir de paso que nosotros tengamos acceso al sexo solo por complacer sus caprichos de mierda de ¨minas huecas sin cerebros, modas feministas¨; como resultado de despecho masculino ellos les gritan cosas o les agarran las partes de su cuerpo sintiéndose con autorización porque ustedes alegan mucho y le dan ¨color¨ si para eso tienen sus cuerpos, ¨para complacer al hombre¨. Les golpean y todo esto irónicamente porque ellos piensan que ustedes constantemente les niegan lo que ellos tanto desean, es como que a un alcohólico le quieras quitar el copete, el no verá que lo quieres salvar y de paso quieres que él te deje de agredir física y psicológicamente, el solo ve que le quieres quitar algo que él desea y te golpeará por eso y si es necesario te matará. Sé que no es factible hacer un parangón entre un alcohólico y un instinto animal, pero lo ilustro de esta manera para que me entiendan, en todos los caso el instinto natural supera en gran medida a un adicto a las drogas o a un alcohólico aunque no me crean, en lo único que difieren es que el adicto es violento a muy corto plazo.

    El sistema machista del ser humano a nivel mundial está hecho para sostener la satisfacción del hombre, con eso ya se dan una idea de lo poderoso que es el instinto del sexo. El problema es muy profundo, como les reitero esto seguirá por mucha educación que pueda haber, esa famosa frase cliché a la cual tanto muchas se aferran, ¨No hay que enseñarle a una mujer a no ser violada, sino que a los hombres a no ser violadores¨, moralmente como ser humano con principios éticos que tengo les apoyo al 100%, pero del punto de vista de esta naturaleza de mierda la cual es salvaje y poco y nada le importa lo que ustedes y los hombres piensen, esto es algo ínfimo y sin importancia, ya que la madre naturaleza siempre le está constantemente diciéndole a los animales de los hombres esto: ¨A ti no te interesan esas mierdas, tú solo quieres follar y punto, para eso tienes el nivel de testosterona que te di, no para andar complaciendo a las perras y sus caprichos, para eso les hice agujeros y le di progesterona y estrógenos para que tuvieran un cuerpo que te excite y fuera fértil, fertilidad que tú no verás más que a nivel inconsciente, ya que tú solo ves los hoyos para introducir tu sucio pene. Tú solo debes introducir tu mierda en el agujero principal de ellas para mantener la especie, especie que no te interesa, ya que solo quieres autosatisfacerte. A mi no me interesa si tu pene es pequeño como un maní o grande como el de un burro, o si tú eres hermoso o asqueroso, millonario o pobre, con educación o analfabeto, o como tengas que hacerle para estimularte, allá tú, córrele mano, excítate con su cara de mujer, boca o su piel, me da igual, solo me interesa que le des un crío a esa perra porque eso es lo que te mando, no me interesa si la amas, te casas, la violas, creas un mundo de estereotipos, o si construyes conceptos como el amor, la amistad, lealtad, etc me da igual, haz lo que tengas que hacer, pero tú solo haz lo que te mando. El único defecto de haberles dado a ellas progesterona y menos testosterona es que tendrán menos deseo sexual, así que tú como macho deberás hacer muchas cosas para estimularla, cortejarla, hacerle creer que te importa como ser, etc, pero si eres un pobre diablo que no tiene estas herramientas estratégicas para llevártela a la cama y solo eres un viejo verde o un pobre weón, no te quedará otra que violarla o por lo bajo tocarla, porque el único defecto que tienes por tener la testosterona alta es que constantemente tú querrás sexo; la testosterona que te di no viene incluida con inteligencia, por algo inventé eso de ¨la supervivencia del más fuerte¨, asi que, ¡juegue! Ah y si aborta o el niño muere, me importa bien poco porque tengo a miles de millones que siguen perpetuando tu especie de mierda superdepredadora, tampoco me interesa si hay hombres que ellas consideren como sus ¨príncipes¨ que las respetan, por lo demás del modo que sea cumplen mi mandato de procrear. En fin si quieres mátala, pégale o mátate tú me da lo mismo, porque siempre gano yo; por lo demás si los humanos desaparecen de la faz de la tierra me harán un gran favor porque tienen este planeta como la mierda, bueno y si destruyen la tierra me importa bien poco también, porque tengo millones de planetas tierras por ahí en el universo¨. Si lo graficamos con palabras brutales y fuertes como lo que he escrito anteriormente, es lo que la naturaleza hace con todas las especies del planeta y es lo que diría si pensara. El sexo es un instinto tan bajo, pero muy poderoso y no discrimina, no lo vean con flores y rositas felices como se los han enseñado de pequeñas, porque el sexo es algo oscuro que sirve a un solo objetivo parasitario el cual es perpetuar nuestra cochina especie y de las que viven en este planeta. Cualquier medio para ese cochino fin es válido para la naturaleza.

    Me da rabia no poder dar soluciones para esto, ya que aunque pareciera que justifiqué a estos animales de mierda en realidad no los justifico para nada, de hecho mi madre tampoco se salvo de estos acosos y agarrones cuando fue joven, yo reconozco todo lo que quieran que la naturaleza es tan salvaje como lo describí, pero eso no implica que si yo viera estos actos de violación u acoso no haría nada, de hecho me da rabia los violadores y viejos verdes, pero también me da rabia todo lo que tenga que ver con la sexualidad, me aborrece la naturaleza. Lo que hice fue presentar el escenario tal cual es, sin mentiras ni eufemismos clichés de macabeos y seudoindignadas para que la gente se de cuenta en dónde nos movemos como especie. Las grandes industrias que venden estereotipos sociales solo se aprovechan del defecto infinito que tenemos como especie; defecto que para la puta madre naturaleza es algo necesario y le interesa una mierda si nos gusta o no, es decir, el deseo sexual que varía de hombre en hombre. Aunque las mujeres se vistan como se vistan siempre existirán estos animales, asi que sean como quieran, tengan la personalidad que quieran. Lo único que puedo decirles es que se cuiden y si pueden exterminar a esos cerdos que les hacen daño directo, háganlo, pero aniquilar el problema del mundo aunque me de rabia decirlo, es imposible.

  2. Gracias Pepa!

    Gracias por hacer publico algo que ha sucesido, sucede y seguira sucediendo lamentablemente durante mucho tiempo y que por los comentarios, no son hechos aislados y que les sucede a la mayoria de nosotras y que una calla creyendo que solo me pasaba a mi, y tal vez, porque no, hasta buscandole alguna justificacion de por qué tal persona te dijo o te hizo tal cosa. Tal vez me he arreglado demasiado, tal vez esa polera es “demasiada” escotada o ese pantalon que te calza justo sea como el free pass para que estos “machitos” se crean con el derecho de mirarte con cara de depravado.
    Me alegra de que se comente y que mas de alguna ya esté defiendiendose de estas miradas, tocaciones y paraafraseos inentendibles

    • Se ha enviado el comentario sin terminarlo!! :/

      Retomando, ya que algunas estamos teniendo el valor de enfrentar a estos cara duras, tenemos casi la obligacion de defendernos y apoyarnos en estas situaciones. No quedarnos como simples espectadoras mirando como se trata de defender una de nosotras. Tambien tenemos ya la oportunidad de hacerles notar esta situacion a nuestros “hombres” mas cercanos, hijos, hermanos, primos, padres y abuelos y educarlos para que noten esa actitud y la modifiquen y asi tambien puedan ayudar a otras chicas que estan siendo victimas de este acoso.
      Tambien he visto que hay chicos que han comentado esto y agradezco que hayan leido el texto de Pepa y refelexionen sobre este tema. Lamentablemente, no veo posible que todo esto lo llegue a leer el obrero, el ciclista o el viejo verde que sea que este cometiendo esto, porque de seguro su cabezita no da para diferenciar a una mujer de un pedazo de carne.

      Saludos!
      (Nota: no es nada contra el trabajo de obreros ni de los ciclista en si!! Sino a las actitudes de algunos de ellos).

  3. Pingback: Mujeres, ¿qué cresta hacemos para que nos dejen de acosar en la calle? | El Quinto Poder

  4. Porque los hombres son tan aweonados y repulsivos pa algunas cosas?, porque les cuesta tanto aprender a respetar a las mujeres, en lugar de utilizarlas, exponerlas, y denigrarlas?.
    Leo post de hombres que miran con extrañeza estos hechos y sólo puedo pensar que son súper chantas, nada personal, pero en el mundo real, los hombres apestan, y mucho.

  5. Coincido plenamente contigo, a mis 23 años, las mayores restricciones con mi ropa provienen de una fuente cercana e insólita: mi madre, por cosas de la vida de ambas familias, fui la única que tiene pechugas, lo cual por parte de ella me ha traído líos como “súbete eso”, “cuidado, no te vaya a pasar algo”, “pero igual, por algo muestras”, NO, no muestro, no usaré ciertos cortes porque no me favorece. Decidí adelgazar porque tenía 30 kilos de sobrepeso y era pésimo para mi salud, pero para el mundo es porque “quiero llamar la atención de alguien” “para que no me quede sola”, siempre fui buena alumna, pero los elogios llegan porque llevo 20 kilos menos y no porque saqué la mejor nota de un examen.
    Pasé mucho tiempo queriendo ser hombre, ahora sólo quiero que las niñas del futuro crezcan queriendo ser mujeres. Saludos,

  6. Buenisimo relato, desgarrador y honesto.
    Mi unico conflicto es que destaques lo de ‘ser femenina’. Siendo feminista, para mi lo ‘femenino’ tb es una construcción impuesta por el patriarcado. Sólo queria dejar este comentario porque para mi ‘ser mujer’ es ser eso…’mujer’, la apariencia ‘femenina’ es una superficialidad

  7. Pingback: A proposito de “La Guerra de los sexos” | La vida moderna de Croquevielle

  8. ¡Gracias! De verdad gracias pepa y a quienes comentaron, porque me sentí acompañada en lo que siento. Tengo 23,durante muchos años he usado pantalones y poleras (que en su mayoría son casi hasta al cuello) para evitar esos ojos que te ven como carne y esas estupideces que realmente no quieres escuchar, y camino con el ceño fruncido todo el tiempo. Cuando estuve pololeando me sentía más aliviada, protegida, acompañada me vestía más femenina porque nadie tendría el permiso de verme con deseo ( incluso esto me molesta…acaso necesito la protección de alguien para ser yo misma? Adoro los vestidos, amo ser mujer, pero odio como me hacen sentir los hombres cuando me atrevo a serlo).
    Además quiero comentar algo que no entiendo, son las fotos que amigas y conocidas suben a las redes sociales, poses provocativas en bikini, de escotes pronunciados, minifaldas, y luego ver comentarios como “loh peshoh” , me da asco esta competencia de likes, me dan ganas de comentarles que ojalá alguien aprecie tu sonrisa y no de lo que muestras abajo. Quizás estamos muy acostumbradas a vernos como eso…carne.

  9. Gracias Pepa por expresar lo que tantas tenemos atorado en la garganta. ¿Cuántas veces no hemos sido víctimas o testigos de estos actos de violencia? A mi también me molesta y no encuentro nada gracioso ver en televisión tanta violencia contra la mujer, directa e indirecta. En las propagandas, que nos insisten en un modelo de mujer de cartulina, sólo una imagen plana, vacía e inalcanzable y por supuesto, siempre sonriente. En la farándula, donde los insultos solapados (y no tanto) abundan contra las mujeres.
    Muchas veces he querido reunirme y discutir estos temas, pero el miedo a que me traten de tonta grave me ha detenido y ver también que en muchos casos esa misma posición de liderazgo te expone a más violencia. Como tú misma dices, soy feminista pero amo a los hombres. A aquellos que a pesar de su poca experiencia con estos temas son capaces de ponerse en nuestros zapatos o al menos se esfuerzan por entender y se dan cuenta que no reclamamos porque sí o porque andamos con la regla (?)
    Gracias de nuevo por tus inspiradoras palabras, no estás sola.

  10. Estimada Pepa, desde tiempos inmemoriales las mujeres se han visto sometidas a los peores vejámenes por parte de el genero masculino, al cual pertenezco y el cual me ha avergonzado en numerosas ocasiones, triste es ver a hombres como tu dices babeando por un niña, mujer hermosa que pase por la calle cuando perfectamente podrían ser sus abuelos, padres, hermanos, etc., tengo 34 años, trabajo en una universidad y día a día veo como dentro de esta institución hay personajes que faltan al respeto a las mujeres sean estas funcionarias o alumnas (a estas ultimas en mayor medida) mirándolas lascivamente o de plano degeneradamente (yo mismo he frenado en seco a algunos colegas reprochandoles su feo actuar), diciéndoles estupideces solo por el hecho de verse bonitas, tu relato me conmovió hasta la ultima fibra y en mi vida diaria trato de respetar y hacer respetar los valores que me fueron inculcados por quien me criara de niño, mi abuela, quien me enseño a respetar a las mujeres en todo, amarlas, cuidarlas, nunca agredirlas de ninguna forma, a ser parte de su vida y si es posible dejar una hermosa huella cuando encuentras a tu media naranja, desgraciadamente vivimos en una sociedad guiada por el mercadeo donde a diario se les dice a las mujeres que no debe conformarse en como son sino que estar día a día buscando la perfección inexistente esto genera también hacia el otro lado la idea de que si ves una chica guapa por la calle te sientas con el derecho de decirle o hacerle lo que se te venga en gana, sin pensar que somos hijos de una mujer, que podemos ser padres, hermanos, primos, etc de una mujer, generalmente me vengo caminando de la estación los héroes a mi oficina en la universidad en las mañana disfrutando del parque que recorre la alameda, café y mi libro de turno en las manos, pero el otro día, no mas allá de una semana, venia un poco atrasado asi que me tuve que hacer el animo de tomar metro y ahí fui testigo de primera linea, de como un tipo que a primera vista se veía bien decente al menos en su forma de vestir, y que venia en el metro, al subir una lolita de unos 20 y tantos años al carro se fue acercando despacio y con cautela hasta ponerse detrás de ella para fotografiarla en su trasero con su celular, tal fue mi rabia que me acerque a la niña en cuestión y le dije señorita ese degenerado le esta fotografiando el trasero, el tipo se puso rojo de la vergüenza y comenzó a decirme que yo era un sapo…tal por cual y que porque me metía en lo que no me importaba (obviamente esto lo digo en un lenguaje vulgar que no vale la pena repetir) a lo que le conteste “es porque eres un degenerado y nada te da derecho a hacer lo que haces”, se bajo gritando tonteras en la siguiente estación y la chica quedo muy incomoda al extremo de sentirse mareada y se puso a llorar, de los demás “hombrecitos” que venían en el carro que te puedo decir, algunos se rieron o se hicieron los locos, los dormidos y otros pusieron mucha atención de pronto a sus celulares como si a todos les hubiese llegado un mensaje importante, cosa que no me extraño para nada, pero si me sorprendió que ninguna mujer de las venia en el carro, hizo siquiera el ademan de acercarse a ayudar a la niña en cuestión quien se sintió invadida y ultrajada en su espacio personal (no es para menos), le dije que se calmara ya que ella se puso a llorar y le ofrecí la botella de agua que llevaba en mi mano, luego le ofrecí mi ayuda para que estampara una denuncia o algo a la empresa metro y la acompañe luego hasta su universidad ubicada en el barrio república, porque me sentí con la responsabilidad de asegurarme que llegara bien a destino, espero de todo corazón cosas como estas nunca ocurrieran y los hombres ojala aprendieran a respetar a nuestras compañeras en todas sus formas, mientras tanto hay que estar atento para actuar en caso de que esto vuelva ocurrir.

    Un saludo enorme.

    Jose.

  11. Vi reflejada mi vida, mis penas, mi lucha por ser exitosa en un mundo de hombres… tantos por qué están destacados en cada una de tus palabras… Simplemente gracias!!!

  12. Pepa, yo también me he sentido muy identificada con lo que escribes. Soy española pero he vivido en Chile. Creo que allí los hombres se muestran más violentos (verbalmente etc) por la calle que en España, sin creerme que vivo en ningún paraíso. También tengo algunas de esas joyitas que compartís aquí y me temo que me las he comido en casi todos los sitios que he pisado, en diferentes grados, unas más ‘graves’ y otras menos.Por ejemplo, cuando era bien pequeña un compañero de clase se entretenía en tocarme el culo y hacerme rabiar con ello; en una aglomeración de gente, lo que recuerdo como un adolescente me pasó el dedo por entre las piernas sonriendo en plan macho, le aparté la mano extrañada pero no dije nada, me limité a morirme de la vergüenza; un día de niña un tipo me llamó para mostrarme un vídeo porno en el móvil (celu xD) se río, yo no dije nada y aceleré el paso; otro día yendo al colegio otro tipo me preguntó la hora y cuando me giré se estaba pajeando, me bloqueé y llegué blanca como la pared al cole, y empecé a bajar a la calle con una tijeras (no me pregunten qué pensaba hacer con ellas, porque no lo sé), pero ahí empezaba a ser consciente de la posibilidad de una violación y estaba dispuesta a ahorrarme la experiencia; en mi barrio hay un viejo asqueroso que siempre que ve a una niñita la mira de arriba a abajo como quien mira un maniquí hecho para ser observado, sólo le falta babear (en sus mejores días, te hacen gestos explícitamente obscenos con manos y boca, no sé si le excita o sólo es por el gusto de intimidar); un día (ya más crecidita) me saludó con “esa sonrisilla” y me llamó guapa y esa palabra, que en boca de cualquier otra persona hubiese sido lo que llaman piropo, me sacó de quicio y le dije que a mí no me dijera ni guapa ni NADA por la calle, que con qué derecho. Su respuesta fue que no fuera maleducada. Sólo el hecho de que se sientan con derecho a dirigirse a mí, interrumpir los pensamientos que brotan de mi paseo, para hacerme saber que me consideran un objeto sexual hace que me sienta sucia. ¿Acaso hago yo lo mismo con los guapos que me encuentro por la calle? ¿Por qué hay algo como de cómico en la idea? (http://www.youtube.com/watch?v=MFBYZ0H6vBY ^^’); más reciente, (si algo ha cambiado, es que ahora los enfrento. Me sigue pasando, sí, pero antes me atragantaba con mis propias palabras porque era incapaz de contestar y eso me llenaba de rabia), un día me iba de fiesta con una amiga, subimos a un autobús y un tipo me dice una guarrada, lo miré a los ojos y le solté “cállate, cerdo”. No, no se rió, se le congeló la cochina sonrisa en la cara y me dijo que “no hacía falta insultar” (hola¿?¿?¿?); una noche volvía a casa con mi hermana menor y nos silbó un hombrecillo, que se pajeaba al otro lado de la calzada, (alucinando en colores por semejante descaro) me fui cara él diciéndole que viniera más cerca que no se la veía, y en cuanto vio que íbamos hacia él poco menos que gritando, se fue corriendo. Estos son algunos desafortunados encuentros de mi repertorio personal, que han tenido lugar en diferente ciudades de España. En Chile, con este añadido: muy a menudo los machitos me soltaron al oírme hablar un “ahh, española, mmmm” (yo: ¿?¿?¿?), claro, con “esa sonrisilla”, por el rollo ese de que “las españolas hablamos como las actrices porno” (http://www.youtube.com/watch?v=ZEggcBZDVYQ xDD). Eso me ha podido hacer incómodas bastantes situaciones pero intenté tomármelo con humor. Igual: obreros gritándote mina rica “y más allá” desde la otra punta de la calle, una tira de adolescentes sentados en un bordillo haciendo ruidos super raros que ellos supongo asocian a la hombría (ambas cosas en Talca), y tipos que te siguen por la noche por Santiago simplemente porque eres mujer y/ vas sola (vas con un chico y no te siguen, o sí???), a ése me paré y dije ¿quiere algo, caballero?, me dijo que no y pasó de largo; lo de tipos que te siguen por la calle porque es de noche y vas sola me ha pasado a menudo, una vez llamativa fue en Roma, me aseguré de que el tipo en cuestión me seguía y me paré a preguntarle qué quería, me pidió fuego, seguí andando, siguió siguiéndome, y no desapareció hasta que no se convenció de que “estaba esperando a alguien”, (cosa que era mentira pero lo dije para ahuyentarlo), porque me vio hablando con unos italianos (les pregunté una calle nomás). Tengo miles de anécdotas sucias de este palo, que crecen con las que todas las mujeres que conozco y con las que he hablado del tema. No, no me han violado nunca, pero es que acaso hace falta que a una la violen para que tenga sentido denunciar ese acoso callejero???? Nadie pide “piropos” por la calle, ni que suenen bien ni mal, los piropos se quieren de las personas a quienes valoras, no de cualquier pazguato que se crea con derecho a tratarte como a una muñequita que tiene que aguantar callada cualquier situación. Me alegro de haber leído por aquí comentarios de chavales que se hacen cargo de la situación, que no consideran que exageramos al quejarnos de ello y que comprenden que algo aparentemente tan inofensivo como que te miren (como a un pedazo de carne) por la calle te puede arruinar un paseo, y que es muy difícil hacerte a la idea de que tienes que lidiar con ello todos los días, toda tu vida, hasta quizás cuando seas vieja y ya no entres en el perfil buscado por los machos que buscan crecerse humillándote por la calle, de “objeto sexual: detectado”, o sea, seguramente cuando la vejez te haga invisible a ojos tan despreciables, porque claro, no vas a ir educándolos en el respeto, a cada uno, por su casa. Siempre te vas a encontrar con más, y tus hijas también, eso es seguro. Espero de corazón que algún estas cosas entre muchas otras cambien. Hasta entonces, si de algo me alegro, como creo que he dicho más arriba, es de haber cambiado mi actitud: de niña era incapaz de replicar, tenía mucha vergüenza y enseguida me intimidaban, ahora si lo considero necesario los encaro, y entonces descubro sorprendida que ¡se sorprenden! de mis malas maneras. ¿Con qué derecho se sorprenderán, de que me insulten por ahí, y yo replique como se merecen? En fin, de nuevo, gracias por el texto, ha sido muy interesante leerlo. Saludos desde España.

  13. Es increíble que mucha gente aún no crea que cosas así sean realidad, sienten que son parte de una película de ficción o una novela, qué sé yo. Sin embargo, TODAS hemos sufrido violencia de género, sobre todo cuando nos atrevemos a salir a la calle, ya sea con una vestimenta “provocadora” como con buzo o chaquetón en invierno.

    Por eso mismo con unas amigas comenzamos éste proyecto, por si te interesa: https://www.facebook.com/ocacchile porque sí, en Chile es terrible y quizás en otros países sea peor, el problema es que en otros países se hace algo y aquí nada.

    Saludos y muy buen post!

  14. Espectacular, sencillamente brillante!

    Lamento que los hombres tomemos atribuciones que no nos corresponden y actos que rayen en la irracionalidad. Las mujeres no son objetos, no son elementos de decoración ni mucho menos posesiones que muchos hombres creen tener, son personas, son parte fundamental de este mundo al igual que nosotros. Si se visten de una forma u otra, cosa de ellas/ellos, no tenemos por que sacar ese provecho vulgar que tanto asquea. Avispense cabros, tengan la capacidad y la educación de hacer las cosas como corresponde, si no los pescan y las cosas no resultan como uno quiere, no importa, no hay que basurear, no es necesario, no tenemos el derecho de hacer lo que queramos, hay limites. Me da pena, que el hombre, a través de las épocas, no sea capaz de darse cuenta que ya seamos hombres o mujeres, tenemos que cuidarnos, buscar nuestros pares, tener respeto por los ideales diferentes y por sobre todo, darnos cuenta, de una vez por todas, que es hora de cambiar esa mentalidad digna de de la Edad de Piedra. No podemos seguir viviendo de esta forma, faltandole el respeto, insultando, maltratando a nuestras parejas, pololas, compañeras, amigas, colegas, madres y hermanas.

    Me alegro que muchas tengan la capacidad de expresar libremente lo que piensan, lo que les da rabia y lo que es justo para todas/os. Pero estoy de acuerdo, falta mucho camino por recorrer, la gente tiene que darse cuenta que ser Feminista no significa privilegiar a la mujer, ni mucho menos darles el poder para que hagan lo que quieran, eso señoras y señores, es ser Hembrista. Yo me considero un hombre feminista, por que ? por que estoy de acuerdo en que tiene que haber igualdad para ambos sexos, nosotros tenemos que respetarlas así como ellas a nosotros, ninguno debería tener privilegios solo por ser de un sexo y/o orientación sexual distinta

    Por ultimo, saquen la voz !! tienen que discutir, hablar, conversar, dialogar, y nosotros, tener la fuerza de acompañarlas, de apoyarlas, en esta pelea por la igualdad, que ni cagando, deberían llevar solas. Y para los hombres que leen estas columnas, compadres, dense cuenta que apoyarlas no significa volverse homosexual ni tener que cambiarse de genero ( no me malinterpreten, no tengo nada en contra de la diversidad sexual, es un comentario solo con la función de clarificar la postura ). Significa que somos capaces de salir de nuestro pseudo mundo primate en el cual nos pone la sociedad, y darnos cuenta que este cambio es necesario, que vale la pena para una armonía como corresponde.

    Tengan respeto el uno por el otro, háganse cariño, conversen, salgan a caminar y discutan sus diferencias. Si no les gusta algo, y no se puede solucionar, corten por lo sano, no sean violentos, respiren, no tomen decisiones acaloradas y apresuradas. Y vivan tranquilos, la mala onda solo se combate com tranquilidad, calma y por supuesto, BUENA ONDA!

    Un abrazo

    Tomàs M.

  15. a los 11 años me desarrolle en ese entonces comenzaron los agarrones es por esa misma razón que hoy 10 años después no puedo vestirme de una manera femenina o que me guste no puedo recibir un halago sin sentirme fea y que vengan todos mis recuerdos son esas cosas las que te marcan y uno tiene que verlo normal por el solo echo de ser mujeres

  16. Simplemente gracias, creo que esto marcará un antes y un después, he sido un violento sin quererlo (y otras queriendo un tanto) y nunca dimensioné la magnitud de nada, es verdad… no sabemos porque no nos toca, pero gracias a ti puedo entender que sea una parte de todo esto y espero no volver a hacerlo porque uds. son la flor más bella que habita este planeta y merecen nuestro cariño y respeto.
    Saludos y nuevamente gracias.

  17. GRACIAS!! Me sentí tan identificada con la primera parte! A los 13 un par de cabros chicos, en la calle, pasaron una y otra vez tocándome el trasero, se reían y burlaban, a las 5 de la tarde, en plena calle, a vista de muchos peatones adultos, convertidos en espectadores. Mi sentimiento fue de ultraje, violación, maltrato. Llegué a mi casa llorando. Desde ese día no soporto los “piropos” (si es que se les puede llamar así). Me dan asco. Y nunca nadie me entendió… Porque claro! Uno debería casi agradecer… Que atroz. He corrido calles y calles tras algún ciclista degenerado que no encontró nada más creativo que pasar su mano por mi trasero… Es una violación!!! A la dignidad, un maltrato tremendo.

  18. En este mundo terrible, a las mujeres se nos enseña a temerle a los hombres, a cuidarnos de no ser violadas; pero a los hombres no se les enseña a no violar a una mujer.

  19. Simplemente gracias.
    Gracias por sumarte a las mujeres que decimos aquello por lo que muchos/as nos llaman “locas exageradas”.

    Ojalá muchas personas lean esto y lo entiendan. Y lo vivan. Y lo practiquen.

    Gracias de nuevo por ser otro grano de arena.

    Saludos cordiales,

    Atte.
    Karina Guajardo Medina

  20. Pepa, gracias por escribir tan claramente lo que se siente frente a situaciones tan ofensivas provocadas por hombres que no respetan ni siquiera a la mujer que les dio vida, tengo casi 70 años y al leer tu artículo, el hombre, no todos, porque toda regla tiene excepciones, no cambia, la base del respeto a otro ser se enseña en el hogar, además en los colegios deberían reforzar los valores, enseñar el buen comportamiento con el sexo opuesto, querer sin dañar, enseñar que tenemos derechos iguales, y que aquel que cometa violencia física o también sicológica, que las leyes de nuestro país sancionen drásticamente el castigo, y ojalá que estos pobres infelices que andan por la calle cometiendo impunemente estos acciones pudieran ser descubiertos. Lamento que nuestro país, a pesar de todo el desarrollo económico, urbano, en el aspecto humano social, no crecemos…

  21. Pepaaaaa!!! felicitaciones!!!! no pudiste decir con mayor precisión y elegancia todo lo que enarbola tu mensaje.

    Me siento plenamente identificada con todas las etapas que describiste, es increíble como dichas circunstancias pueden ser un lugar común para tantas mujeres, por lo demás, invisibilizado por los hombres, y digamoslo también por las longevas, que creen que por ser mujeres tenemos que estar siempre “disponibles”, ¿qué es eso!?… ser un bistec.

    De todas formas, me encanta ser mujer, obvio, no lo cambiaría por nada.

    Muchos saludos.

  22. Pepa, qué grato leerte! Desde la zona que no lo hacía, aún tengo unos recortes de las columnas de ese tiempo, yo tenía como 16 o menos años entonces, y desde esa edad o antes me tocó también tener que ver y tratar de contener a compañeras que llegaban con el alma echa pedazos al colegio a las ocho y media de la mañana por el manoseo de algún super macho. Me llena de orgullo que sin miedo ni vergüenza las mujeres hablen desde su propio feminismo porque el feminismo siempre resulta inoportuno. A mí, ser homosexual y par de mujeres también me hicieron feminista.
    Si mal no recuerdo publicaste una columna que titulaste mi amigo gay. La tienes por ahí? Hace un tiempo la busqué y no la encontré.
    Felicitaciones y gracias por tu letra, simple y profunda, a veces loquillaa y siempre desde la tripa

  23. Pucha, yo tengo q decir un par de cosas y espero no quedar como defensora de los hombres por una de ellas.

    Por amigos, ex pololos, etc. se que los hombres tienen esa presión social de que a los 30 años tienen que estar casados y con hijos. O al menos en una relación estable. Aunque un amigo me dijo que no era presión social, que era algo que al menos él sintió en esas épocas de carretes desenfrenados. Pero igual es un poco de presión social porque si no tienes pareja estable a esa edad ya tus amigos o padres empiezan a decir que puede ser “maricón” (porque la palabra homosexual todavía no se usa acá, lo normal es ofender a las personas como con los piropos por ejemplo).

    Por otra parte tengo mis experiencias: A los 12 años venía de vuelta de mi primera fiesta, tipo 8pm, día sábado en Viña del Mar. Venía bien bonita porque mi hermana (11 años mayor que yo) me arregló con su ropa. Tenía un colgante que era un delfín hermoso. De repente sale un cabro preguntándome “oye, ¿cuál es la av libertad?” yo le voy indicando donde es y me roba mi cadena del cuello, de un tirón. Miro para todos lados y veo que la gente está de pie, mirando, como si nada. Les digo “me robaron” y siguen caminando. Y yo una niñita de 12 años, indefensa, nunca más quiso salir. De hecho me tildan de fome porque si no me van a dejar a la casa o no me voy en grupo a una casa, no salgo a carretear. Es que una se siente súper desvalida, especialmente a esa edad, que nadie te pesque porque “es algo material”. Pero yo pensaba que me podía haber pasado algo peor, es mas, yo no entendía por qué me había pasado eso, por qué no a otra persona si Viña se llena. Llegué llorando, asustada y nada pudimos hacer ante el lanzazo.

    14 años. Había ido al Apumanque a comprarme unos pantalones y una polera. A los 10 años me vino mi primera menstrua así que a los 14 ya estaba bien desarrollada. Iba en el metro de vuelta porque una tía que me acompañó tenía que ir a trabajar. Yo estaba feliz porque así le iba a gustar más a mi pololo de aquel entonces, de 23 años y chileno-brasileño. De repente siento como la punta de una bolsa o algo así en mi trasero. Ya, no pesqué. Ya iba llegando a Los Heroes y seguía el temita y de repente siento la mano del huevón en mi trasero y le grito “deja de molestarme!”. El tipo se puso rojo y se bajó. Un caballero me dijo “¿Te iba molestando? ¿Por qué no dijiste antes?” yo le respondí “porque ustedes no iban a hacer nada”, La verdad es que yo le grité al tipo porque me dio pánico, porque en dos estaciones más me tenía que bajar y no quería que me siguiera por esas calles oscuras y quizás qué me haría. Si lo hice bien o no, ni idea, pero lo hice.

    Lo último: Fui golpeada. Maltrato físico y psicológico. Por un ex. Tenía 18 años y había sido mamá. Él tenía 29. Cuando terminé con él dije que lo iba a demandar. Me dijo “quién te va a creer a ti, vas a quedar de loca. Yo me pongo a llorar que me engañaste y pido evaluación psicológica y te quitan a la niña”. Nunca lo demandé y me arranqué de Viña a Santiago, a esconderme, para que no me quitara la niña.

    Así son los hombres, así es la violencia. En la primera que ven se aprovechan y dicen “ah para qué se viste así” (que fue lo que dijo mi ex chileno-brasileño). Y muchas mujeres, de toda edad, piensan lo mismo. Al final somos nosotras las únicas que nos podemos defender y que debemos aprender a la mala a defendernos.

  24. Es verdad, en mis 48 años no me había dado cuenta que nosotras mismas legitimamos estás actitudes de algunos hombres, no son todos, yo lo sé, tengo cerca hombres que jamás he visto que le falten el respeto a una mujer, yo decía que era machista, trataré de no decirlo nunca más, tampoco diré que soy feminista, no creo poder llegar a serlo, pero apoyo que todos somos iguales.

  25. Recuerdo un día bajando de la micro luego de la escuela, un viejo borracho apareció de la nada, me abrazó y comenzó a menosearme. La gente pasaba sin ayudar. Cuando logro zafarme y correr a casa (media cuadra), me metí bajo la ducha a llorar. Mis abuelos en vez de consolarme, me retaron diciendo que debí haberme defendido.
    El pololo anterior dijo que soy coqueta y andaba seduciendo a cualquier pelagato porque sonreía a todo el mundo en forma de cortesía. Y cuando terminamos, dijo que era una maraca y que ni revolcándome por las camas de Santiago encontraría a alguien que me amara como él. Por suerte aun no encuentro alguien con esa descripción.
    La sociedad nos exige ser multifacéticas: mujer bella, inteligente, madre, sumisa. Tal vez no desde la casa, pero nos enseñan a postergar nuestras necesidades y anteponer las de los demás.
    Cambiar aquello, difícil. Pero aún podemos soñar.

  26. Pucha que tienes razón. He tenido suerte, un ángel que me ha protegido, o qué se yo de que nunca me ha pasado nada grave, pero “piropos” los recibo todos los días. y los tipos creen que lo hacen genial, que una se siente bien, pero NO, porque el 99% de lo que te dicen en la calle son derechamente cochinadas.
    hace poco, una tarde, un tipo se atrevió a decirme cosas, le contesté y caminó media cuadra insultándome. muy machito él. y ni siquiera lo conocía (aunque que me conociese tampoco le hubiese dado derecho a insultarme).
    en fin… yo seguiré contestándole pesadeces a los weones (con perdón) y me dará lo mismo. y seguiré dándole color, porque no podemos aceptar esos tratos, aunque sea un “inocente” piropo.

  27. Me gustó mucho leer esto, me hizo sentir que no estoy sola. Si bien nada grave me ha pasado, si en el dia a dia una puede ver cómo nos degradan con decirnos estupideces en la calle, o cuando desde los autos te tocan la bocina (con qué proposito??) y en cada oportunidad me he sentido enrabiada e impotente por no poder ni siquiera caminar tranquila. En otros paises no pasan esas cosas, será un tema de cultura? No sé…pero ya esta bueno que nos traten como un ser humano inferior y nos carguen a nosotras las culpas del mundo.

  28. Pepa
    Esta es primera vez que te leo, pero wow! Me siento full conectada contigo, porque tu historia es la historia de muchas, y también es mí historia… Yo tuve la “mala suerte” de que mi cuerpo se desarrolló mucho más rápido que mi mente, cuando tenía ocho años ya usaba sostenes y a los 10 ya medía un metro 65. Alta, rubia, con curvas pero flaca al mismo tiempo, y con toda la inocencia que puede tener una niña de 10 años. A mis papás les encantaba ir a la feria de cachureos los días domingo, para mí era aterrador, toda esa gente junta, montones de viejos asquerosos mirándote, diciéndote “piropos”, rozándote si podían, y con tu papá al lado, total mente distraído comprando algo. Finalmente a los 11 logré que no me arrastran a la feria los domingos, solo para enterarme que en mi casa había algo peor, un primo, 7 años mayor que yo, quien yo creía que era mi amigo, que me quería, con quien jugaba, él estaba esperando la oportunidad para manosearme, y para obligarme a tocarlo también. Ok, no me violó, pero la marca de esa violencia no se borra fácil. Varios años después, cuando voluntariamente quise acostarme con un hombre supe que aquello que me había obligado y forzado a tocar su pene. Obvio que nunca dije nada, era mi primo, y si lo echaban de la casa? Qué pasaría con la familia? Por suerte al poco tiempo lo trasladaron de cuidad (es de la FACH) y cuando lo volví a ver ya no era una niñita.
    Tenía 14 años, mi mamá había muerto hacía pocos meses y era pleno verano. Andaba en el metro con una tía, estaba sujeta del fierro cuando siento a alguien sobajeándose en mi trasero. Yo que quedé tiesa, muerta de miedo. Qué pasa? Qué hago? Sólo me acuerdo que la uñas de sus manos, lo único que vi de él. Hasta que mi tía lo vio, y lo puteó. Gracias a Dios andaba con ella!
    Podría seguir, pero creo que el punto está claro, vivimos en un país donde el que puede abusa, no solo de las mujeres, también de los niños, los ancianos, los enfermos, etc. Basta ver las isapres, como te sacan plata todos los meses y después se resisten a entregarte un plan de salud digno, las AFP lo mismo, la lista es interminable. Para mí la solución es hacerte fuerte, no para convertirte en un abusador más, sino para protegerte y proteger a quienes amas. Las mujeres no podemos seguir siendo víctimas, al menos, yo no seguiré siendo una víctima…

    • me siento totalmente identificada, odio esta maldita ciudad muchas veces, soy mujer no un objeto, también siento y pienso!! si, pienso!!!!!! respeto, exijo respeto!!

  29. Me llegó mucho tu post, ver la rabia y la frustración plasmada tan claramente. Y parece todo tan obvio que el hecho de que este tipo de violencia sea invisible para otros parece inverosímil, es como luchar contra algo que no existe. Nada más que decir, felicitaciones no más.

    PD: Ojalá la Malú Mayol, la Javiera Díaz, los Tres, leyeran esto, en vez de defender su famoso video, negando las críticas, bajándole el perfil al tema.

  30. Estimada Pepa.
    Debo decir que lo primero que siento al leer tu escrito es rabia, luego asco y más rabia, porque siendo hombre me siento impotente al reconocer en tu relato la realidad de, creo yo, TODAS las mujeres que, como bien dices, son algo menos que un pedazo de carne para una gran cantidad de estúpidos “hombres”.
    He visto con impotencia cuando a personas cercanas y a mi pareja les ha pasado cada una de las situaciones que relatas aquí y me queda la sensación de “¿qué hacer? ¿responder con igual violencia?” si al final los tipos se ríen cuando una mujer les responde algo y muchas veces se quedan callados cuando las ven “acompañadas”. Es triste, es absurdo.
    Me da rabia que, siendo hombre, al mencionar estos temas, al reclamar, te queden mirando como bicho raro aún, porque es fácil decir que hemos avanzado, pero ¿cuánto? me cuesta creer que sea mucho.
    Me sobrepasa cuando hasta los supuestos “amigos” se vuelven machos salvajes cuando creen que hay una oportunidad (o tratan de crearla a la fuerza).

    Agradezco tu testimonio. Espero que se difunda mucho.

    Saludos

    • Hugo-Luis…. la verdad es que me da mucha alegría ver que existen hombres de verdad en este mundo… Yo he sido favorecida con uno de ellos, perteneciente a esta minoría de la cual tú también eres parte… Saudos y gracias!

  31. Pepa. Si eres capaz de escribir esto y entender el fenómeno de la violencia, eres una genia para mía. Personas como tú son las que hacen que la lucha desde el feminismo valga la pena. Nosotras ya hemos sido vulneradas por todo lo que comentas, no podemos dejar que nuestras niñas y las que vienen vivan sin dignidad. Hay que luchar desde todos los lugares. Te abrazo emocionada sin conocerte, pero tus palabras son suficientes para que seas mi hermana.

  32. Pepa, no escribo tan bien como tu, pero necesito decirte y expresarte que me alegra mucho sentir que somos más las mujeres que sentimos lo mismo, si bien me rodeo de un grupo de contención igual a mi, me da una especie de “tranquilidad” el hecho de que existan espacios y mujeres que piensen igual que una, de verdad, me llegué a emocionar con tus palabras ya que la empatía me rebosó un poco, creo que no difiero en nada con lo que expusiste y en realidad te felicito y me alegra leer lo que pienso, como me siento, por que de verdad es impresentable que en este país, (que es la única realidad que conozco en cuanto a comportamiento), aparte de todas las injusticias que nos rodean en todos los ámbitos, más encima, tengamos que andar casi complicadas de lo que nos ponemos o como actuamos por si algún hombre que no conocemos ni nos interesa nos dirá algo, eso no es normal, lo común no es lo normal, y no se debe permitir, me encanta andar linda para mi pololo, que lo amo, pero cuando salimos debo reconocer que me cuarta el hecho de pensar que va a andar algún viejo cerdo diciendo o mirando descaradamente, bueno, me explayé mucho, ajjaja pero felicitaciones de todas formas, me encantó!!!

  33. Estimada. Tu relato me ha llegado profundamente. Mujer al igual que tú, de casi tu misma edad, trabajadora y con muchas y similares experiencias de vida, desde los piropos, las agresiones sexuales, le sumo el acoso sexual laboral, y la violencia física, todo desde muy pequeña. Crecimos en un país machista y por su puesto que eso nos ha marcado enormemente. Hoy trabajo con esas mujeres agredidas y comparto lo horrible del video de Los Tres, el dolor que viven esas mujeres no da para una parodia, son historias desgarradoras que incluso te hacen sentir afortunada. Hoy mamá de dos hombres quiero contribuir a formar seres humanos distintos, y aunque muchos critican mi forma de construir familia con frases tales como :¿¡pero cómo es posible que tu marido este planchando, o mudando guaguas, o limpiando baños¡? para mi el testimonio es el mejor ejemplo para mostrarle a mis hijos la igualdad, el respeto y el amor.
    Felicidades por tu historia y gracias por compartirla.

  34. Un comentario así sólo puede venir de la rabia, y te entiendo mucho y lo comparto. Que rico leer-te, que rico ver y sentir gente que lucha por sanar un país que de repente es un país de mierda… Amo mi país, pero a veces pienso que lo amo por masoquismo. Sin embargo, con el tiempo he ido cambiando mi mentalidad también y ya no creo (tanto) con rabia que la gente es estúpida, ahora creo (más) con compasión, que la gente es ignorante. Como no vamos a tener y criar hijos y generación peladoras, discriminadoras y que hacen bulling en los colegio, si cuando vamos en el auto con los niños chico (que para sólo aprenden por imitación, los castigos son correcciones de lo mal aprendido) y vemos a una mina 90-60-90 lo primero que decimos es: “operada” o si vemos a un gordito: “cacha el gordo” o si vemos a un discapacitado: “no lo mires”. Me encantó tu artículo porque sin conocerte (y es primera vez que te leo, disculpa, no soy muy fanático del mundo de famosillos) te sentí, y quizás sí, quizás eres una “tonta grave” pero es que hay que serlo… porque Chile es un país de gente enojada, triste, poco bailadora, que no sabe carretear sin curarse hasta vomitar, depresiva…

    Soy hombre, espero ser de los buenos, es el ejemplo que le quiero dar a mis hijos (si los tenga). Espero ser de los caballeros, es el tipo de hombre que quiero que mis hijas (si las tenga) busquen.

    Increíble tu lucha!! toda la fuerza para ti!!

  35. Lamentablemente cuando alguien te da un agarron o te dice un “piropo” siempre la culpa es de uno, por ser provocativa, odio que piensen eso, porque me tendria que cubrir entera para que esos mal llamados “hombres” no se fijen en mi??? para pasar desapercibida ???? Al igual que tu y miles de mujeres en Chile, soy victima de los piropos y me dan asco.
    Una vez incluso un tipo me siguio como 3 cuadras en bicicleta diciendo obsenidades, terror fue lo que senti…nadie en ninguna casa….ningun negocio cerca y lo peor no poder entrar a tu propia casa por miedo a que ese mal nacido supiera donde vivo.
    Los agarrones de tipos en bicicleta, los manoseos de tipos indecentes en un bus, las miradas descaradas y asquerosas de viejos verdes….en fin….el dia a dia de una mujer.

    Gracias Pepa, por decir la verdad tal cual es.

  36. Pepa, felicitaciones, me encantó lo que escribiste, me sentí muy identificada y muchas mujeres sentimos lo mismo. Muchas gracias por expresar tan bien la realidad que debemos enfrentar día a día. Estas reflexiones sirven también para orientar a las nuevas generaciones de mujeres, que aprendan a defenderse, que jamás permitan que un hombre les falte el respeto y sobre todo a valorarse por todas las cualidades que tenemos. Y por último, agradecerte por compartir tu talento, ya que permite analizar, y hacernos cargo de nuestra realidad y así comenzar de a poco a generar cambios en nuestra sociedad, que lamentablemente sigue siendo tan machista.

  37. El respeto, algo que parece tan simple y tan distante, hace poco vengo llegando de uno de los países más bellos del mundo, donde el respeto por la mujer, el respeto por el ser humano, por la educación, por los animales, por la naturaleza, por el adulto mayor, por los niños, hacen que uno quiera quedarse para siempre allí, cuesta tanto acostumbrarse cuando uno vuelve acá después de estar rodeado mucho tiempo de conciencias evolucionadas si es que se puede llamar así, cuesta tanto ver la calle llena de basura y falta de cuidados, cuesta tanto que te valoren no por lo que tienes sino por que eres y lo que lees, cuesta tanto acostumbrarse a la falta de educación, creo que esto tiene que ver con las bases fundamentales desde que nacemos, espero que Chile un día pueda ser así, es un hermoso país que quiero mucho, quizás por algo nacimos acá, para ver que podemos cambiar o aportar, ojalá pudieramos ver tu testimonio pegado en cada escuela, en cada sala de clases y le enseñemos a nuestros niños a respetar, a cuidar esta tierra que es lo único que tenemos, Gabriela Mistral dijo una vez, ¨La educación es tal vez la forma más alta de buscar a Dios, entendiendose por Dios al grado máximo de conciencia y perfección.

  38. Horrible pero cierto todo. Al fin lei que a alguien mas le producen asco esas cosas.
    El otro dia un tipo en bici me dijo alguno de esos mencionados “piropos” , le hice un gesto con mi mano casi encima de su cara. Me senti valiente, despues me dio miedo que se hubiera molestado y me hubiera seguido. Asi es Chile lamentablemente, muchos hombres no respetan nada ni a nadie.

    Que gran texto, gracias por hablar en nombre de muchas.

  39. Tremendo y maravilloso. Siento que lo hubiera escrito yo misma (y, curioso, tengo tu misma edad). Comparto plenamente tus opiniones. Soy de las afortunadas que el primer y único agarrón de la vida lo vivió a los 31 años, Guau. Me transporto en bicicleta y me visto COMO QUIERO, aún cuando soy criticada por pedalear con falda (por dios! jajajaja).

    Lo único que no con parto es el feminismo: no considero que las mujeres seamos “mejores” que los hombres (alguna vez lo creí). Creo en los roles de cada género, basados netamente en la naturaleza y relacionados específicamente a la maternidad. Considero que es lo único que diferencia a ambos géneros.

    Te felicito y agradezco inmensamente el escrito. Como todo en la vida: no es casualidad que esté leyendo esto en este preciso momento.

    Anika – @RealColorina

    • el feminismo lucha por la igualdad entre hombres y mujers, y eso se alcanzara cuando la mujer pueda caminar por las calles sin temor a ser asaltada,ofendida por hombres ignorantes, como hombres nunca ni siquiera pensamos que una mujer nos va acosar o hacernos sentir inseguros. En Chile falta mucho para que la mujer alcance la igualdad, mientra las mujeres se sientan inseguras en las calles el movimiento feminista debe continuar

  40. Totalmente de acuerdo contigo, el machismo es una cuestion de ambos sexos en la actualidad, menos que antes segun mi opinion, pero escondido en las sutilezas y actitudes sociales que vienen de antaño…falta mucho por progresar..pero creo que la solucion es lo que tu haz hecho de alguna manera..conectar con uno mismo y ver al otro como un ser humano, un hermano, independiente de su sexo, y aceptarlo como es…desde ese inicio se puede aceptar, amar y respetar a otro ser humano…
    Espero que como sociedad podamos darle el real valor que las mujeres tienen en el mundo en el futuro…a seguir nuestro camino y generar conciencia que falta mucha!
    saludos!

  41. Antes que todo, quería pedir disculpas a nombre del género, si de algo vale, a través del relato pude sentir la rabia contenida, me imagino que haber escrito esto debe haber sido de cierta forma liberador.
    Tengo una hija pequeña y de verdad me dio miedo leer ciertas cosas, como lo que te sucedió en el metro. Aunque creo que hay ciertas cosas con las que tenemos que lidiar, por ser quienes somos desde niños. Un hombre también tiene presiones sociales que tiene que sobrellevar por ser hombre, una persona pobre también sufre violencia diaria. Con esto me refiero por ejemplo a que a una mujer se le pregunte por hijos por ejemplo y al hombre por su pega. La violencia que acabas de relatar me parece inaceptable desde cualquier punto de vista, pero me parece inaceptable para cualquier ser humano, es una cosa de respeto por el otro como individuo, hacer la separación me parece ya un acto discriminatorio, cosa por la que no me gusta la palabra femicidio por ejemplo

    • esas mismas presiones que sufren los hombres, también las sufrimos las mujeres. Claro, más los extras que acá cuento… La verdad, no me gusta cuando frente a este tema se trata de igualar el terreno: no a la violencia para la humanidad. estoy hablando de una violencia particular y específica. todos estamos de acuerdo que no es buena para nadie. pero es más aberrante aún cuando se le carga la mano a grupos específicos: minorías étnicas, niños, homosexuales, clases sociales, mujeres. Por eso mismo existe la tipificación del femicidio: la ley reconoce que en ese delito hay un abuso de poder distinto y que las víctimas están más vulnerables que otras víctimas. (por lo mismo, no es lo mismo homicidio que parricidio donde hay relación de sometimiento y poder y fuerza) No existe el femicidio como delito para darnos privilegios. Existe porque la ley reconoce que las mujeres estamos en desigualdad de condiciones. No es discriminar reconocer la diferencia: al contrario, es darle un poco más de apoyo a quienes estamos en desventaja. Es lo mismo que quienes se quejan por la existencia del sernam: ojalá no hubiera un servicio que tuviera que resguardar nuestros derechos. pero tienen que haberlo mientras la realidad sea desigual.

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