Abre los ojos

Por Pepa Valenzuela

Me voy a Cuba. Me voy porque hace dos años que no tengo vacaciones como la gente. Me voy y con dos amigas entrañables que el año pasado vivieron desastres parecidos al mío. Desde que me fui a Isla de Pascua el 2008 no descanso ni duermo como debiera. Y después de eso, han pasado muchas cosas. Lo que decía antes: todo ha sido como la canción que cantaba cuando era niña, ésa de mi lindo globito, pum! reventó. En este tiempo descubrí muchas cosas que hubiera pagado por no descubrir, aunque después me repito, no, no, si está bien que una abra los ojos. Pero es como dijo la Carolina, sentada al lado mío en la mesa de un matrimonio, mirando a su alrededor: Yo pagaría por ser más tonta. Yo pagaría por no saber. Yo a veces pienso lo mismo. Hubiera pagado por no saber todo lo que desde septiembre hasta este año supe. Qué fue: básicamente supe que el hombre que tenía al lado no era lo que aparentaba, sino que era todo lo contrario. Descubrí que la gente miente más de lo que esperaba. Supe de la boca de dos hombres a quienes encontraba relativamente respetables, que ellos también eran capaces de mentir. Que en el fondo, odiaban a las mujeres. Yo estaba leyendo ese libro: Los hombres que no aman a las mujeres. Justo estaba leyendo eso cuando esos dos hombres que yo respetaba mucho se delataron solos como mentirosos orgullosos de serlo. Yo, me quedé con sus mentiras para callado. Y me sentí mal. Porque sé que con ellos, hay dos chicas que más temprano que tarde van a sufrir como chinas, tal y como yo sufrí y yo no podía hacer nada al respecto. Supe que los amores, la mayoría de las veces, era disfraces sociales. Que los ritos, las ceremonias, los juramentos, se iban por la alcantarilla como si fuera pelusas. Que la gente promete sin comprometerse de verdad. Tengo casi treinta años y es increíble quizás que a estas alturas me sorprenda. Pero sí, me sorprende. También me duele mucho. Y me da un miedo terrible de volver a apostar. Lo curioso es que creo que todavía me quedaba corazón para hacerlo.
Aposté. A mi modo herido. Con lo poquito y nada que podía entregar, hecha un cucurucho de miedos, silencios y dudas. Pero así y todo, creo que aposté. Aposté bastante para lo que me había sucedido. Creo que desde los 20 años no tenía ese desinterés en el alma. Me gustó saber que esa capacidad de querer, aún estaba dentro de mí. Lo comprobé y me retiré. No porque quisiera. Me retiré porque el miedo es un enemigo feroz que no abandona así de fácil. Me retiré porque es distinto acurrucar a alguien que se deja a acurrucar a alguien que pega sus rasguños cada tanto. Una que está cicatrizando, no puede exponerse a más magulladuras. También necesita alguien que venga y la acurruque sin esperar nada más que tu bienestar a cambio. Alguien tiene esas pretensiones y me he arrancado como una fugitiva. La Carlita y la Carola dicen que no me arranque más. Que me deje al menos hacer un cariño. Que diga una sola vez que sí. Que sea amiga. Que parezco cabra chica.
Y la verdad, yo no sé aún qué hacer.
Sin embargo, hay algo que es más sorprendente que todo lo que he descubierto de mí hasta ahora: que tengo fe. Más fe que antes, inexplicablemente. Son mis sueños que me dicen cosas buenas, cosas milagrosas. Es una paz que me nació desde el centro de la guata y me tiene tranquila, como si supiera que algo monumental va a suceder. No es broma. No es canutismo. Es una sensación tan real que podría convertirla en un mueble de mi casa. Y ahí está, instaladísima dentro de mí, haciéndome reír todas las santas mañanas cuando abro los ojos.

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Ausencia

He estado muy ausente últimamente por estos lados.
Pero tengo mucho que contar.
Muchas cosas que escribir.
Quizás aún no las proceso ni las pongo en orden.
Pero ya tengo una pista: desde septiembre del año pasado hasta ahora, me he despertado de varios sueños en los que creía. Como haberse acostado en medio de un cuento y despertar en la Matrix. Como decía la canción que más me gustaba de niña: Mi lindo globito, pum, reventó. Ya les contaré un poco de eso. Pero antes, quería dejarles las últimas cuatro cosas que he escrito y que me han gustado más que otras.
Feliz Pascua de resurrección.

http://www.paula.cl/blog/reportaje/2009/10/05/heidi-y-gretel/

http://www.mer.cl/modulos/catalogo/print_noticia.asp?idnoticia=C24328620091208&seccion=YA&fecha=2009-12-08

http://diario.elmercurio.cl/detalle/index.asp?id=a04e3246-81d8-4dee-b901-61d8bd46dfd8

http://diario.elmercurio.cl/detalle/index.asp?id=698f38f6-33f1-4b78-b763-82a380381c84