Antes de la explosión

No les he abandonado. Sólo estoy pensando.

¿Qué pienso? Qué viene ahora en adelante.

Pienso en los dos niños que tengo marcados en la mano.

Pienso si éste es el pasajero que he estado esperando o es otro espejismo más.

Pienso si ser punketa o santa. Qué seré más.

Pienso que ese amigo es como una especie de radio de onda corta divina que me habla con mensajes cifrados.

Pienso que me toca. Que es hora de que la vida me dé vueltas con una bofetada de felicidad.

Pienso que para que eso pase, todavía me queda pendiente un viaje. Tres días en esa cabaña de Algarrobo que descubrí cuando era pendeja, solita. Sola, sola, sola.

Pienso que es verdad lo que me dice el dial divino que tengo: debo abrir mi conciencia. Descubrir de adónde saqué mis miedos. Identificar su origen y dispararle caminando hacia el lado contrario. Cerrar los ojos y confiar. No traicionarme, dejar que el caballo se me desboque, pero con cuidado, conociendo perfectamente al jinete.

Volver a ser la loca que se tiraba con el paracaídas abierto sin medir consecuencias. Aunque eso sea un peligro público y privado.

Creer en otro tipo de poderes.

Quizás dejar todo botado y tomarme el primer bus que encuentre.

Quizás, como me lo dijo un sueño tan clarito, reunir a toda la fauna alegre y sabia que alguna vez me abrió las puertas de su vida, por un día, unas horas, y hacer algo con ellos. Decirles al menos que siempre los recuerdo. Que son mi especie de saco del Gran Pez que llevo a cuestas, adonde quiera que voy.

Volver a buscar a mi padre tan sólo para escucharlo y entender que él ya no entiende mis reproches. Y quedarme tranquila con eso.

Hacerle un tour por los recuerdos a mi madre. Gastarme todos mis ahorros en una semana de extrema locura y sensatez sólo con ella. Y después, quién sabe.

Dormir tres días seguidos sin culpa.

Despercudirme de mis límites.

Empezar mi propia revolución desde esta nueva casa de muñecas que tengo.

pd: hoy domingo 4 de mayo, busque en www.lun.com Penas de Amor, por Pepa Valenzuela (léalo u utilícelo en su vida cotidiana, con el favor de Dios)

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