APUNTES SOBRE EL TERRITORIO AMOROSO

Ud señor lector se preguntará ¿qué sé yo, una chica más bien solitaria, sobre el amor? Pues mucho. La calidad a veces sirve mucho más que la cantidad. Después de un pololeo casi matrimonial de seis años y de un año y medio de soltería, he aprendido muchísimo acerca de esta materia. Por lo que viví, por que lo vi y veo en los demás, por dármelas de consejera sentimental el 90% de mi tiempo libre con amigos diversos, pero sobre todo, por todo lo que reflexiono en torno al temita. No se crea que en soledad, una se olvida del asunto. Cuando una no ama, piensa. Por lo tanto, hace unas semanas, comencé una especie de decálogo para que no se me olviden ciertas conclusiones sobre el amor a las que he llegado. Y dado al éxito de algunas máximas entre amistades principalmente femeninas, decidí que desde aquí puedo compartir algunos conceptos de este texto y hacer mi pequeño aporte a la humanidad. Ya lo sabe: comente, discrepe, piense, reafirme. Pero hágalo con elegancia.

Extracto de Apuntes Sobre el Territorio Amoroso, por Pepa Valenzuela:

2. Creer que la infidelidad es una mentira dolorosa, es una mirada cortoplacista. La infidelidad, más que ese sablazo al ego y la relación, es una vulgaridad. Un acto tan común y corriente, tan predecible, tan obvio, que obliga a plantearse una pregunta más allá: ¿Quiero a alguien vulgar a mi lado?

4. Lo único que se obtiene siendo una misma es quedarse con una misma.

6. El rescate amoroso es un bien suntuario: sólo le pasa al 1% de la población. A ese 1% guapísimo y exitosísimo con el sexo opuesto que siempre puede esperar al clavito salvavidas. Al resto, sólo nos queda salir a flote y aletear hasta llegar a la orilla como mejor podamos, sin ahogarnos en el intento.

9. Los muertos amorosos penan. Más que cualquier otro muerto.

12. Los “tiempos” tienen nombre, teléfono y casi siempre, mejores pechugas que una.
14. Efectivamente hay cosas imperdonables. Y una tiene el perfecto derecho a tener rabia y a no perdonarlo todo. La canonización es para gente que puede vivir sin sexo.

17. Invertir años de adiestramiento y amor en un hombre que no permanece con una no es una pérdida de tiempo, sino una inversión a largo plazo en la humanidad: siempre hay que pensar que en alguna parte del mundo, hay otra abnegada trabajadora amorosa invirtiendo en el espécimen que finalmente se quedará con una.

21. La gente que ama cuando ya no la aman o que empieza a amar cuando dejaron de amarla, no son vacas emocionales que no valoran lo que tienen. Sólo tienen un pequeño retardo emocional, una capacidad retardada de reacción que más que una amante, pide a gritos una terapia de rehabilitación.
22. Vivir mirando el pasado es como esperar micro de espaldas a la calle: en ese intertanto, sin que lo notemos, pueden pasar varios recorridos que nos habrían dejado mejor que el recorrido que perdimos.

25. El amor verdadero parte del más puro egoísmo: qué es lo que YO quiero, qué es lo que YO necesito, qué es lo que a MÍ me sirve. Desde el primer instante en que tratamos de pensar poniéndonos en zapatos ajenos, el amor se convierte en una obra de caridad que al final no es nada de caritativa: pensar o sentir por el otro, es asumir de cierta forma que él no puede hacerlo por sí mismo.

Foto 1: Paulina Cabanillas, editora Paula.cl
Foto 2: María Gabriela Alvarado, sobreviviente de femicidio y yo.
PAULA.CL

Estábamos almorzando en una de las oficinas blancas de la revista frente a frente cuando le conté a la Paulina que vivía desde siempre en el centro, en una de esas horribles torres de cemento. Entonces ella, la amiga periodista que conocí en la Zona de Contacto y luego me reencontré en Paula, levantó la vista y me escudriñó como si los recuerdos le hubieran encajado súbitamente. ¿Tú eras? ¿Eras mi vecinita rubia? La Paulina se había acordado de una infancia compartida en esos pasillos oscuros, en ese patiecito de pasto y el parque San Borja. De una niña rubia que salía con vestidos de colores y muñecas bajo el brazo y que ella junto con su hermana miraban dese lejos, queriendo ser sus amigas. La Paulina me dijo que con su hermana, cuando todas éramos unas pitufas, creían que algún día yo sería Miss Chile. Todo por mi color de pelo. Entonces las dos nos reímos a carcajadas por la apuesta no cumplida y comprendimos que nos conocíamos desde mucho antes de lo que habíamos creído. La Paulina estaba ahora en la revista en una misión imposible: armando solita, como hormiga, la página web de Paula. Hasta que hace unas semanas, lo logró. Mérito suyo absoluto. La página ya está arriba, bella y precisa como ella, flotando en el ciberespacio. Pueden verla y postear en http://www.paula.cl/

También ahí, podrán encontrar en formato PDF mi último reportaje: la emocionante historia de sobrevivencia de María Gabriela Alvarado, la mujer que fue quemada viva por su pareja embaraza de ocho meses. Su guagüita, Milagros, y ella ya están bien. Hace unas semanas en Punta Arenas, recién saliendo de su pesadilla, me contó su historia para que otras no pasen por lo mismo, para alertar, denunciar y espantar sus fantasmas. Desde acá, mis cariños y agradecimientos por la confianza, el tiempo, la sinceridad y su dulce fortaleza. En el link La Maté porque Era Mía, usted puede encontrar Salvada del Femicidio. Lejos, lo que más me ha gustado de las cosas que he hecho este año.

(En las fotos, Paulina Cabanillas, mi talentosa amiga editora de Paula.cl y María Gabriela conmigo en su casa de Punta Arenas)