LA ERA DEL HIELO
Por Pepa Valenzuela

La vida dentro del iceberg a veces resulta cómoda. Una protegida y en pausa, mira como todos avanzan en sus vidas, cómo se aman, se pelean, se rasguñan y cicatrizan y agradece haberse metido a ese cubo donde nada pasa, donde nada te llega. Por eso estuve metida ahí un buen rato, como una cabra mañosa que se esconde debajo de las sábanas para no ir al colegio. Mirando de vez en cuando cómo todo había cambiado allá afuera, mientras yo, obstinada, quería quedarme en las mismas. Hasta que el frío del iceberg comenzó a paralizarme los huesos y sobre todo el corazón. Entonces con el alma en escarcha, decidí que ya era hora de romper la pared de hielo. Y volver a la intemperie de mi propia vida.
Es que la revuelta del regreso a Chile, la despedida súbita de papá y el encaje a lo que había quedado después de la explosión, fue un caos. Pasaron meses en que no entendía muy bien qué hábía pasado y dónde estaba mi posición en la tabla de ajedrez. Meses en los que deambulé escribiendo por inercia, sonriendo a pedido, sintiéndome un fantasma al que realmente nadie podía ver. Entonces cuando pensaba que nada podía ser peor, vino el temblor que me llevó a la cápsula de hielo: el fin del baile de máscaras con Camboya.
Después de todos los tira y afloja, Camboya me había jurado que era un converso. Que en las etapas oscuras, por fin había podido entender mi pega, mis palabras, la hecatombe que había provocado su misil de infidelidad, el tesoro que habíamos tirado a la chuña. Que era un hombre nuevo. Uno más abierto de mente, más generoso, que después de cinco años por fin me había visto de cuerpo entero. Entonces habíamos vuelto a bailar en la pista con mejores pasos, pero extrañamente menos felices. Yo no entendía muy bien por qué si su cambio era lo único que yo había deseado durante mucho tiempo. Hasta que en uno de los giros, su máscara se cayó al piso y se apagaron las luces. Y boquiabierta descubrí que el paisaje de postal no era más que una fachada de cartón. Camboya volvió a coger el teléfono para increparme. Para retarme por las palabras que salían de mis dedos, porque mi supuesta honestidad no era más que un arma para hacerle daño, decía. Entonces mientras yo escuchaba al antiguo, al de antes, entendí que ese simplemente era el de siempre. Que todo el resto había sido un simulacro. Un baile de máscaras al que la única que no había llevado disfraz era yo. Entonces miré al hombre que tenía al frente y entendí que él jamás me había visto. Que no tenía idea con quién había pasado los últimos cinco años de su vida. Pero aunque tenía la vida hecha un nudo y ese nuevo descubrimiento habría sido capaz de botarme al piso, sólo atiné a dar media vuelta y salir para siempre de ahí. No sin antes advertirle que no se le ocurriera volver a sacarme a bailar. Nadie puede hacerlo con una desconocida.
Entonces volví a casa, con los zapatos en la mano y me di cuenta de que no tenía nada. Que había hipotecado todo en alguien que no me había dado ni las gracias. Que el daño era irrecuperable. Y que no pretendía volver a exponerme de ese modo para que me aplastaran las ganas y los pocos sueños que me quedaban. Por eso, me encerré feliz en mi iceberg. Ahí donde nada pasa y donde nada te llega. Pero la escarcha en el alma ardía tanto, que me vi obligada a salir. Aquí, donde de a poco se derriten mis trozos de hielo.
pd: no lo olvide, si usted también detesta a Quenita y a las mujeres de porcelana, este domingo www.lun.com, Arriba Las Faldas



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23 pensamientos en “

  1. Se siente horrible cuan aquel compañero te pasa a llevar de esa manera..

    me paso, estuve encerrada en tu mismo iceberg, hasta q decidí volver a la vida.. y de pronto sin darme cuenta…tenía a alguien que me acompañaba de la mano..un nuevo personaje que sigue acompañandome

    y aqui estoy, feliz por todas las decisiones que he tomado…

    fuerza pepa y tranquilidad… tranquilidad ante todo!!

  2. Que quieres que te diga…

    El angelito a poto pelao con flechas a veces se vuelve un poco pesao… pero asi se aprende… a porrazos… levántese, sacúdase y mire pa’ adelante no mas.

    Saludos

  3. buenisima tu columna d esta semana. Q bueno q alguien se atreva a decir d frente lo q todos creen. Ala kenita se le pela mucho x maraca y ambiciosa, pero hasta ahora nadie le había enrostrado su peor defecto (q es el mismo d varias d las “alpinistas” d nuestra farandula): hacerse la víctima cuando algo no le resulta. Osea, y en el contexto d la teletón, hacerse la víctima me parece una falta d respeto, habiendo tanta desgracia q este evento trata d paliar con los fondos q recauda. xq parece q a la “señora” se le olvida eso: q la teletón, x muy farandulizada q esté, busca motivar la solidaridad d la gente x una causa importantísima, q es ayudar a los niños discapacitados.

  4. Pepa, notable el articulo de las mujeres fragiles, representa la opinion de muchas de nosotras que preferimos sacarnos la cresta por lo que queremos antes que lograr las cosas haciendose la cucha.
    te pasaste y mucha fuerza qe tu eres de las fuertes

  5. uuuu
    como te entiendo?
    tambien creo que los hombres no cambian!
    pero tambien creo que mientras alla amor todo se puede
    y que uno no va a la vuelta de la esquina y encuentra alguien, especial que te revoluvione todo…
    no se!
    solo eso
    un abrazo
    y suerte
    es bueno tomar desiciones

  6. Pepita: ¡¡¡¡¡¡ANIMO!!!!! tienes suerte de tener esa certeza que los hombres no cambian, y la infidelidad no tiene vuelta.

    Pero me pregunto qué hacer cuando no hay una infidelidad, pero si hay coqueteos, esos hombres galanes con cualquier mujer que los atienda, en cualquier lugar.

    ¿qué hacer ahí?

    un abrazo! te leo en lun

  7. … pero por lo menos, se aprede la lección -se supone-. Si llegan con fórmulas baratas otra vez, sólo reímos y pensamos que existen tantos pelotudos en el mundo, como el anterior.

    Pepita, antes que cualquier cosa, no se le olvide, jamás postergarse. Por nadie. Por mucho discurso valentinero que le den. Usté ya tiene manejo en esto, es lo suyo. Las manipulaciones, que queden afuera de la bolsa.

    Por lo menos, sé que ronda por ahí un oso llamado Martín… me tinca que ese sí es más incondicional que cualquiera…

    Saludos, Pepita. La leo el domingo.

  8. Pepa linda: Pucha que escribís bonito, te admiro mucho. Harta fuerza y tira pa’ arriba no más, nosotros todos te queremos, te leemos sagradamente y nos emocionamos con tu particular forma de ver las cosas. Demás que no es suficiente, pero dale, piensa en todos quienes sonreímos y cada pelo parado mientras tus historias nos absorben.
    Un abrazo fuerte!!!
    Cariños, D.

  9. Pepita:

    las oportunidades se dan y por nada del mundo se pueden perder. Si Camboya se metió con otra niña cuando estaba contigo, es simplemente porque no te merece. eres mucho para el, los hombres cuando desechan una oprtunidad tan valiosa es porque son realmente estupidos… hace unos años me tocó pasar por eso, pensé dar una nueva oportunidad, pero mijita! uno tiene dignidad y tiene que esperar siempre algo a nuetsra altura y lo mejor…

    esperé y me llegó lo que tanto esperaba… ahora vivo feliz con un hombre que se y tengo toda la certeza no se irá con otra porque sí y como así no más…

    tenga animo y espere, Dios la recompensará con algo muuuuuuuuucho mejor que Camboya…

    a él, tirelo al basurero ;) =D ya vendrá un regalito que derretirá el hielito y la llevará a lugares donde sólo existe la primavera…
    =D
    besos!

  10. bueno pepita, mucho ánimo. totalmente d acuerdo con lo q se ha dicho, creo q los hombres no cambian. las mujeres desgraciadamente cedemos más y a veces olvidamos quienes somos realmente. Q bueno q tu no lo hiciste. Creo q las relaciones q realmente funcionan son aquellas en q ambos se aceptan tal cual son.
    Bueno, pero eso ya no importa. mucho ánimo pepa, ya q hastenido un año muy raro, bueno en lo profesional, pero demasiado tenso en lo personal.
    creo q encerrarse en el iceberg no es bueno. lo mejor es sacarlo todo: gritar, llorar y desahogarse.
    q importa q los demas piensen q eres llorona o q eres debil, lo importante es estar bien, sentirse bien y para eso, guardarse la pena, encerrada en un iceberg, no es sano.

  11. a veces las mujeres esperamos tanto de los hombres…acaso buscamos nuestras imperfeciones perfeccionadas en ellos?? simpre esperamos q tengan la respuesta a todo, ¿la tienen , deben tenerla?? es eso amar??
    el amor todo lo puede, todo lo espera…vale esperar x ese verdadero amor

  12. nunca he posteado, pero ahora no me aguanto…

    no puedes perdonar una infidelidad, por dignidad y por estadística. los que cagan siempre cagan. y si te apuñalan por la espalda durante los primeros años “mágicos” de la relación, qué te queda para después.

    lo viví y lo deseché. y ahora estoy con un hombre al que no podría pedirle ni un solo cambio. haber tirado la cadena con el otro fue lo mejor que podría haber hecho.

    ya te tocará. ¡suerte!

  13. Lo que siempre he pensado acerca del tan anhelado y buscado “cambio de los hombres” es lo siguiente:

    – Lo primero es señalar que soy hombre, y es por ello que puedo afirmar que los hombres no cambiamos, por lo menos no de forma definitiva, solo lo hacemos si queremos conseguir algo, y cuando lo conseguimos volver a actuar como realmente somos.

    – También creo que las mujeres ven el hecho de lograr este cambio como un gran desafió, en primera instancia pololean con el tipo en cuestión porque crees que a través del pololeo puede conseguir aquel cambio, cuando se dan cuenta que no lo conseguir, no abortan la misión, sino que mas bien dan el siguiente paso que seria aumentar el compromiso y ponerse de novia, porque de novia si que la cosa resulta, nuevamente la cosa no resulta, pero que tenemos, tampoco se dan por vencidas y deciden casarse, que bonitooooo, ahora si el hombre es cuestión cambiara, ya que este gran paso lo hará madurar y finalmente cambiara y aquella mujer obtendrá lo que busca, pero que tenemos? Tampoco cambioooo, pero nuevamente se da un paso y aquella decidida mujer decide tener un hijo, porqué si hay algo que podría hacer cambiar a un hombre es la paternidad. Craso error, ya que tampoco cambia, y créeme que nunca lo hará.

    Finalmente creo que la clave no esta en buscar el cambio, solo esta en algo mucho mas simple, y que no es mas que dar con la persona indicada, con aquella persona es versión 2.0 el cual no necesita cambios, y créeme que los hay……..

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